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Algo de estudio histórico: La lucha armada en Venezuela


La lucha armada en Venezuela

  • ¿Por qué se inició?
El 23 de enero de 1958 es la fecha clave que determina el desarrollo político-social de la Venezuela de la segunda mitad del Siglo XX. En esa fecha diversos sectores de la realidad nacional (políticos de izquierda y de derecha, militares, juventud estudiantil) se unen con el fin único de derrocar la dictadura perezjimenista, objetivo que logran. Pero la coyuntura producto del derrocamiento de Pérez Jiménez se inclinó –en el ámbito político- por una sola arista de los luchadores, esto es, por los proponentes de una democracia capitalista burguesa –los dirigentes de AD como máximos representantes- y que culmina con la elección de Rómulo Betancourt en diciembre de 1958. En esta coyuntura no se le dio cabida al sector izquierdista – a la sazón el PCV (Partido Comunista Venezolano)- considerado como representante máximo de los intereses del pueblo[1]. Esta condición fue en un principio desestimada por los afectados -toda vez que la lo largo del  año 58 primaba “el “espíritu unitario” y la “tregua política”(Blanco Muñoz,1991:209)- e incluso el PCV apoyó el resultado electoral -aunque esperaban que hubiese ganado Larrázabal- y “se lanza a convencer a las masas de la necesidad de que acepten de modo democrático el resultado electoral (Blanco Muñoz,1991:210). 

En 1959 con la política del viraje[2] y con su actuación a lo largo de ese año, el PCV busca insertarse en el gobierno para producir un cambio desde dentro pero no para derrocarlo, pues “seguía apoyando al gobierno democrático, constitucional, republicano, alternativo y soberano(Blanco Muñoz,1991:237). Después de los sucesos de violencia productos de la situación económica y las medidas tomadas por el gobierno – empezando con la eliminación del Plan de Emergencia al inicio del gobierno de Betancourt- y el tratamiento asaz violento y represivo[3] ejercido por el gobierno contra las manifestaciones populares, sumado al descontento de varios sectores, incluso internos al gobierno[4], respecto a la tendencia “patronal y pro yanqui transitada por el Presidente R.B. y un sector del liderazgo adeco, en alianza estrecha con la cúpula conservadora de COPEI, los altos mandos militares, la jerarquía de la Iglesia Católica y Fedecámaras; ampliamente apoyados por el Departamento de Estado de USA [5] (Carquez,1989:129), ya para 1961,  el PCV -influenciado por el triunfo de la revolución cubana en 1959- pensaba de manera diferente y actuaba a la par de ello[6], por lo que en ese año de 1961, en el III Congreso del partido patentizan su nueva estrategia política de la toma del poder por las armas[7] como única opción para que dicho poder cayese en manos de las fuerzas que representaban el punto de vista e intereses del pueblo llano venezolano, en contra de los que ostentaban el poder y apoyaban a la oligarquía y al imperialismo yanqui. Como resumen de lo que condujo a la lucha armada se tiene: “La práctica del gobierno del Pacto de Punto Fijo, unido a la crisis del momento, condujo al movimiento popular a plantearse la resistencia frente al gobierno autoritario y a la reaccionarización que se venía perfilando; la influencia de la Revolución Cubana en el ánimo del pueblo, prepararon la insurrección de los años sesenta”(Carquez,1989:20)

  • Protagonistas y fundamentos ideológicos
La lucha armada tiene como representante inicial y mayor el contingente humano perteneciente al PCV  (Partido Comunista Venezolano), formado en su mayoría por jóvenes venezolanos “reclutados en todas las clases sociales avanzadas, provistos de una extraordinaria beligerancia política, asumiendo con fuerza la búsqueda del mejoramiento de sus condiciones de vida;[8](Carquez,1989:47-48), quienes profesaban una ideología marxista-leninista, y su visión histórica la supeditaban al análisis materialista propuesto por Marx –lo cual dejan claro en su legitimización del proyecto insurreccional en el III Congreso del PCV[9]-. Los revolucionarios profesaban “un juicio crítico a la dominación oligárquica-imperialista y una invitación a confrontarla en búsqueda de una sociedad más justa”(Carquez,1989:47)

En sus postulados para la estrategia de lucha armada, los revolucionarios tenían influencia de “la Tercera Internacional Comunista,  así, como por la otra, la influencia de la tesis de Mao Tse Tung sobre los tres instrumentos de una revolución que toma la forma de lucha prolongada: el partido, el Frente y el Ejército(Plaza,1976:19).

El MIR (Movimiento de Izquierda Revolucionaria) o la juventud revolucionaria que se separó del partido AD y por otro lado, el AD-ARS (una segunda división de AD), constituyen otros protagonistas de este proceso de lucha armada quienes apoyaron la visión materialista de la historia y la propuesta revolucionaria, al menos en una parte de su camino, puesto que a la larga los sucesos acaecidos generaron divisiones que plantearon diferentes caminos.

Un sector de militantes de URD, al separarse del gobierno simpatizan con la propuesta alternativa a la democracia representativa como lo era el proyecto insurreccional de la izquierda revolucionaria dirigida por el PCV.

Sectores progresistas de las Fuerzas Armadas Nacionales se unen al proyecto revolucionario como se ve patentado en los alzamientos del Carúpanazo y el Porteñazo en el año 1962, sucesos referidos en el siguiente apartado.

  • Periodización, modalidades de acción y desarrollo
Por ser una periodización que concuerda, grosso modo –dado el desarrollo discontinuo de dicho proceso a lo largo de sus aprox. 19 años de accionar-, con la historiografía consultada y que contribuye a la organización de este breve análisis del proceso de lucha armada, se utilizarán las cinco etapas propuestas por Elena Plaza en su Historia de la Lucha Armada en Venezuela:

Etapa No.1. Etapa de génesis de la lucha armada y adhesión de milicia progresista (1960-1962)

En esta etapa la lucha armada es ejercida por “grupos armados no unificados, aunque dependientes casi todos del PCV, constituidos fundamentalmente por estudiantes y algunos sectores de las capas marginales de la población; estos grupos tenían su sede en la UCV y en los barrios de Caracas”(Plaza,1976:15). Esta etapa es la de inicio del “proyecto insurreccional” como lo denomina Freddy Carquez y estuvo en sus inicios signada por “La combinación de la agitación de calle con la lucha armada urbana rudimentaria (barricadas, nicles, molotov, francotiradores)(Carquez,1989:62). Se forman las Unidades Tácticas de Combate (UTC).

La participación de la milicia progresista en la insurrección revolucionaria se da en el año 1962, con dos levantamientos el “Carúpanazo”[10] y el “Porteñazo”[11] los cuales fueron reprimidos por el gobierno y fracasaron. “La insurrección militar iba a ser acompañada por la actividad armada y no armada de importantes sectores civiles nucleados al PCV”.(Plaza,1976:17)

Etapa No.2. Posterior a derrota del proyecto insurreccional civico-militar  (1962- 1964)

Esta segunda etapa caracteriza a la lucha armada como reducida a “los comandos urbanos y sub-urbanos por un lado, y por el otro, a la guerrilla de los Estados Falcón y Portuguesa(Plaza,1976:19)

Las fuerzas revolucionarias forman en 1963 –propuesto en el III Congreso del PCV en 1961- el Frente de Liberación Nacional (FLN) y las Fuerzas Armadas de Liberación Nacional (FALN). Se organizan las FALN en Distritos Urbanos y Distritos Rurales y se integran las fuerzas de los distintos estratos políticos involucrados con el proyecto insurreccional (PCV, MIR y URD). “Los Distritos eran: el de Caracas-Miranda, el Centro Occidental, el de Falcón y el de Oriente. De éstos, el de Caracas era fundamentalmente urbano (guerra urbana de “comandos” de guerrillas); los de Oriente y Falcón correspondían, además de la fundamental actividad guerrillera rural, una intensa actividad de sabotaje sub-urbano petrolero; el de Lara era fundamentalmente guerrillero (guerra de guerrillas de rural)(Plaza,1976:20)

Pese a todo el desarrollo guerrillero y a la búsqueda del sabotaje de las elecciones de diciembre de 1963, estas se llevan a cabo con la victoria de otro miembro de AD, Raúl Leoni, lo que significó una derrota más para la “guerra de baja intensidad”(Irwin,2000:120) desarrollada por el movimiento revolucionario.

Etapa No.3. Consolidación de la lucha armada rural (1964-1965)

La victoria del 63 en las elecciones del partido AD, generó un ambiente de desgano y derrotismo en las masas del país que, no obstante,  no influyó en los revolucionarios quienes fueron una vez más ingenuos y optimistas e ignoraron “los radicales cambios que se había producido en la conciencia política de la ciudadanía, y por lo tanto, en nuestros militantes(Carquez,1989:67).

Caracterizada por el abandono de la lucha en la ciudad dada la represión cada vez más fuerte y continua en la misma, centrándose la lucha en el campo “al comienzo en forma tímida y como parte de la seguridad de las organizaciones. Combatientes perseguidos por la Dirección General de Policía (DIGEPOL), ampliamente solicitados por los cuerpos de seguridad, organizaron su refugio en el campo (Carquez,1989:74)

En esta etapa comienza a perderse poco a poco la capacidad de convocatoria a las masas, pues se van delimitando más aún las diferencias de criterio dentro del sector revolucionario en cuenta a la vía violenta de toma del poder: “Las fuerzas de centro-izquierda que en el seno del MIR, de AD-ARS y de URD, nos había acompañado por una parte del camino, se aprestaban a transitar otra forma de lucha política(Carquez,1989:82)

Los revolucionarios siguieron adelante con su plan de lucha armada y se fueron a la llamada “Guerra Popular Prolongada”.

Etapa No.4. La “paz democrática”(1965-1969)

La propuesta de “paz democrática”, conduce a que el PCV se divide definitivamente en un grupo que propone continuar con la lucha armada y otro que propone una lucha desarmada. De esta manera, se reduce el arsenal político del movimiento revolucionario “protagonizado de ahora en adelante por el MIR (también en crisis) y por la mayoría del movimiento guerrillero rural(Carquez,1989:116)

Se recibe colaboración y apoyo de entes foráneos de manera pública –este apoyo se recibía de manera no pública desde hacia varios años-, específicamente de la revolución cubana, mediante el desembarco guerrillero en Machurucuto, dándose cuenta del por qué Betancourt llegó a llamar a la lucha armada una “conspiración extranjera contra la democracia”. No obstante, el apoyo material de la revolución cubana cesó por razones de estrategia internacional y así “el apoyo logístico a estos movimientos [la lucha armada en latinoamérica y particularmente en Venezuela] lo veo más bien como resultado de las instrucciones soviéticas .(Blanco Muñoz,1981:302)

Etapa No.5. Vestigios de la lucha armada (1969-aprox. 1990)

En el 69, con el gobierno de Rafael Caldera se da el proceso de pacificación, replegándose a dicho proceso algunos miembros revolucionarios mientras que otros no se repliegan y se generan divisiones que se mantienen en bajo perfil a lo largo de dos décadas con nuevas agrupaciones políticas como Bandera Roja, Venceremos, que planteaban aún la ideología del socialismo marxista y la lucha de clases como motor de la historia.

  • ¿Por qué fracasó? (valoración crítica)
El fracaso de la lucha armada en Venezuela, el cual se vio plasmado en la consolidación de la democracia representativa capitalista y proimperialista y la no instauración de un gobierno antiimperialista y promotor del socialismo, vino a ser el producto de “los defectos teóricos y prácticos de la dirección del movimiento(Carquez,1989:20) y tuvo como causas primordiales “los errores de interpretación de la coyuntura histórica del 58”(Carquez,1989:122), aunado a no manejar una visión clara del poder por carecer de un proyecto político específicamente definido desde la coyuntura del 58[12] y el -constantemente referido en la historiografía- anacronismo en el manejo de los hechos por parte del movimiento revolucionario[13], el no aprovechamiento de las oportunidades claves en la insurrección –como la huelga de transporte del 1962[14]-y además las diferencias en cuanto al proceso armado dentro del mismo movimiento revolucionario[15] donde un grupo más idealista que otro decide heroicamente continuar la lucha dentro de un proceso que se sabía ya perdido.
Algo de ingenuidad y/o idealismo caracterizó el comportamiento de los revolucionarios durante el proceso de la lucha armada, lo que evitó que analizaran más fría y racionalmente la realidad histórica, y los llevó a ser optimistas con cada hecho, sesgándolo a su favor y evitando su correcto accionar como, por ejemplo,  lo indica Freddy Carquez en referencia a las divisiones que se dieron en AD:
Nuestra visión tan superficial y emotiva de los acontecimientos políticos nos enajenó. Confundimos la crisis política que vivía AD como producto de los cambios programáticos impuestos por el sector oligárquico y pronorteamericano (causas determinantes de las divisiones MIR,AD-ARS), con una profunda erosión del modelo político. La realidad ha demostrado hasta la saciedad que no era cierto. La tendencia betancourista al dividir a AD no hacía otra cosa que recomponer su cuadro de alianzas de clases en el seno de la sociedad… Ampliamente limitados para comprender lo que realmente sucedía a nuestro alrededor, resolvimos continuar la política que empíricamente habíamos diseñado manteniéndola a ultranza sin introducir modificaciones o rectificaciones que nos permitieran salir del callejón en el cual nos encontrábamos desde hacia ya un tiempo(Carquez,1989:79).
Posiblemente se dio ese “culto a la lucha armada” que el ex-guerrillero Carlos Betancourt[16] mencionó debía evitarse –no desdeñando por eso la posibilidad del accionar armado-, culto posiblemente sustentado “del mito y de los rígidos módulos de la revolución cubana(Valsalice,1975:116) que impidió analizar la realidad en su conjunto y buscar alternativas más idóneas.



[1] En el pacto de Punto Fijo -como se le llamó al acuerdo pautado entre AD, COPEI y URD, en la casa de Rafael Caldera, llamada “Punto Fijo”- se comprometía a los involucrados a respetar los resultados electorales de 1958 y se excluyó al PCV de dicho pacto aunque sus fuerzas colaboraron en el derrocamiento de Pérez Jiménez el 23 de enero de 1958. Indica el ex-guerrillero Freddy Carquez respecto a dicho pacto: “Tácitamente consolidada la legalidad burguesa, entroniza la alternabilidad de las camarillas partidistas reduciendo el antagonismo por el liderazgo, excluyendo definitivamente al movimiento popular y revolucionario del protagonismo político nacional(Carquez,1989:127).
[2] El Viraje fue la “consigna principal de la tesis política aprobada por el Comité Central del PCV durante el primer semestre de 1959, cuyo objetivo era facilitar un proceso de reagrupamiento de fuerzas cívico-militares progresistas aún presentes en el interior de la Venezuela de la época (incluso en el partido de gobierno) (Carquez,1989:128).
[3]Con respecto a la represión a la violencia: “…el régimen coaligado que preside Betancourt no se hizo esperar para aplicar la violencia. Desde los primeros brotes de protesta se aplican formas represivas. Las garantías constitucionales se suspenden continuamente, la Dirección General de Policía (DIGEPOL), el Servicio de Inteligencia de las Fuerzas Armadas (SIFA), las Policías Municipales, la Guardia Nacional, etc., desempeñarán un papel importante en el ejercicio de las medidas tendientes a lograr el mantenimiento del “orden constitucional”(Blanco Muñoz,1991:209)
[4] En referencia a este descontento, en 1960 se produce la primera división de AD -formándose el MIR, Movimiento de Izquierda Revolucionaria formado por la juventud adeca- ruptura  que se produce “como consecuencia de las políticas oligárquicas y pro norteamericanas que instrumenta el Presidente R.B. desde el gobierno”(Carquez,1989:129). La salida de URD del gobierno se produce en septiembre de 1960, consecuencia del voto de Venezuela a favor de las sanciones a Cuba que se dio sin el consentimiento de los Diputados que apoyaban a Cuba, y donde se sustituyo al Canciller Ignacio Arcaya por no apoyar la moción en contra de Cuba propuesta por Betancourt, no apoyada por la mayoría de los diputados como se mencionó. Y para finales de 1961 se vuelve a dividir AD formándose el ARS.
[5] Betancourt se declara radicalmente anti-comunista y por ello contra el gobierno de Fidel Castro, que tiene una amplia aceptación y valoración por parte de las masas populares y revolucionarias.
[6] Como refiere Elena Plaza “la lucha armada venezolana se abre con los sucesos políticos de octubre y noviembre de 1960(Plaza,1978:167). En octubre de 1960 se detienen los redactores del periódico “Izquierda” del MIR, pues dicho periódico “planteó la necesidad y oportunidad de la insurrección popular(Plaza, 1978:167).  En noviembre se suspenden las garantías y la UCV es “rodeada por el ejército y abaleada (Plaza, 1978:159).
[7] Así lo indica Freddy Carquez, testigo y protagonista de la historia guerrillera, quien indica que el dicho III Congreso “se legitima la decisión de trabajar por una solución insurreccional que resuelva la crisis política nacional creada por la gestión betancourista; las deliberaciones concluyen con un discurso realizado por Jesús Faría, Secretario General del Partido, exhortando a la insurrección(Carquez,1989:129). Se crea en ese III Congreso la consigna de “Nuevo gobierno ya”.
[8] En su mayoría estos jóvenes eran estudiantes y/o de los barrios venezolanos, particularmente de Caracas.
[9] Así lo demuestran al basar su análisis revolucionario en las contradicciones que se han producido en la sociedad venezolana en el ámbito de las relaciones de producción: “La contradicción que impulsa el desarrollo de la sociedad venezolana es aquella que existe entre las fuerzas productivas que luchan por desarrollarse y el conjunto de las relaciones de producción dominante
[10] El 4 de mayo de 1962 se produjo el llamado en la historiografía “Carúpanazo”, alzamiento que se dio en la ciudad de Carúpano, con el levantamiento de una guarnición de las fuerzas de la Infantería de Marina, y un Destacamento de la Guardia Nacional. La lucha duró 48, finalizando con la rendición de los alzados.
[11] El 2 de junio de 1962 se produjo el llamado en la historiografía “Porteñazo” levantamiento de militares progresistas de la Infantería de Marina acantonada, el cual duró alrededor de tres (3) días, según refiere Freddy Carquez, y fue derrotado por las fuerzas del gobierno y hubieron centenares de bajas.
[12]La ausencia o carencia de una verdadera conciencia revolucionaria que es expresada en una verdadera vocación de poder de manera ineludible, se complementa con la inexistencia de un proyecto político revolucionario. Lo central siempre debió haber sido diseñar un proyecto revolucionario de acuerdo a la realidad concreta y en línea directa con los intereses generales de los trabajadores y del pueblo, y de ese modo, controlar la nueva situación que se abre a partir del 23 de enero….(Carquez,1989:19)
[13] Así, por ejemplo, indica Carquez en referencia al pensamiento de los revolucionarios en los 50 “los marxistas de la época continuaban propendiendo programas y alianzas similares a las del año 36, ignorando rotundamente los cambios acaecidos en el país y en el planeta(Carquez:1989,56). Elena Plaza indica lo desfasado en el análisis de la sociedad venezolana como semi-feudal en la propuesta del III Congreso del PCV y da cuenta de cómo, dada la visión expresada por los revolucionarios en sus Tesis del III Congreso del PCV, su propuesta revolucionaria de lucha armada era pensada “como un “asalto” de una minoría al poder(Plaza:1978,169). Existía en el movimiento revolucionario “un aislamiento cada vez mayor de los problemas trascendentales del país y, por lo tanto, de los procesos políticos reales(Plaza:1976,11). En referencia al Porteñazo (y al levantamiento de Castro León que fue uno de derecha y no de la unión izquierda- FFAA) refiere Domingo Irwin “Ambos movimientos miraban al pasado y no al futuro. Eran momentos de cambio innovado, no de segundas ediciones”(Irwin,121)
[14]La insurrección urbana derrotada, marca el tiempo histórico 1962 como el fracaso de la propuesta armada”(Carquez:1989,56). Añade Carquez que “con la derrota del movimiento huelguístico de enero del 62, activado por el conflicto de los transportistas de San Cristóbal, concluye el auge masas generado por la victoria democrática del 23 de enero del 58 (Carquez:1989,66-67).  Efectivamente el año 1962, viene a ser definitorio del futuro de la lucha –su fracaso- pues como indica Elena Plaza en referencia a los sucesos del Carúpanazo y el Porteñazo: “Este momento marca también, según nuestra opinión, el punto más alto para la opción revolucionaria como alternativa real de poder: las derrotas de enero, mayo y junio de 1962 fueron definitivas. Desde ese momento en adelante, ni la correlación de fuerzas militares ni la adhesión de las masas le serían favorables. Sin embargo, paradójicamente, la historia del intento armado por tomar el poder se desarrolló, fundamentalmente, a partir de este momento(Plaza:1878,163). También, es de destacar, en este punto de lo álgido y definitorio de 1962, lo referido por Agustín Blanco Muñoz: “El propio Betancourt habría reconocido que si ese contingente se lanza a la hora de la huelga de transporte (enero de 1962) hubiesen podido derrocarlo(Blanco Muñoz,1981:8)
[15] Refiere Elena Plaza que desde la misma génesis de la propuesta de la lucha armada por parte del PCV “se iniciaba ya una evolución que oponía a partidarios y adversarios de la vía violenta(Plaza: 1978,175)
[16] Carlos Betancourt es un ex-guerrillero que participó en una clase de la Cátedra de Historia de Venezuela Siglo XX en la UCV en el año 2008 y habló de su valoración de la lucha armada.

BIBLIOGRAFÍA



BLANCO MUÑOZ, Agustín. La conspiración cívico-militar. Habla El “Guairazo”,”Barcelonazo”,”Carupanazo” y “Porteñazo””.[Sin editorial]. Caracas. 1981. p. 454.


BLANCO MUÑOZ, Agustín. Venezuela 1958. Otra derrota popular. Colección Historia Actual. Proyecto: La violencia en la Venezuela reciente 1958-1980. Cátedra Pío Tamayo. Caracas. 1991. p. 257.


CARQUEZ, Freddy. Crítica a la experiencia histórica del 23 de enero. UCV. Ediciones de la biblioteca. 1989. p.144.


IRWIN, Domingo. Relaciones cívico-militares en el siglo XX. Caracas.2000. p. 224.


LA LUCHA ARMADA SIGUE EN EL PODER. Consultado en línea en Julio de 2008, desde http://historiactual.blogspot.com/2007/08/la-lucha-armada-sigue-en-el-poder.html


PLAZA, Elena. El 23 de enero de 1958 y el proceso de consodalición de la democracia representativa en Venezuela. G & T. Editores. Caracas. 1978


PLAZA, Elena. Historia de la lucha armada en Venezuela (1960-1969). Editorial Centro Gumilla. Caracas. 1976. p. 31.


VALSALICE, Luigi. Guerrilla y política. Editorial Pleamar. Buenos Aires. 1975. pp. 99-125.


Créditos:
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Algo de estudio histórico: Sobre los inicios de la Izquierda Criolla Venezolana


Sobre La Izquierda Criolla en: “Del Garibaldismo estudiantil a la izquierda criolla. Los orígenes marxistas del proyecto de A.D. (1928-1935)” de Arturo Sosa y Eloi Lengrand[1]
 

El texto habla de cómo el grupo que nació “estudiantil” y garibaldista”  busca organizar sus ideas para la formación del partido dentro del contexto nacional y mundial existente. El Plan de Barranquilla, que generaron en el exilio, constituye el primer documento que plasma los ideales para la formación de ese partido, en dicho Plan se expresan las alianzas que existen entre el gomecismo y las clases pudientes del país y con los entes externos, esto es, con el imperialismo, para mantener la tiranía. Los suscriptores del Plan de Barranquilla expresan que Venezuela debe pasar del feudalismo al liberalismo y de la dictadura a la democracia. No obstante, no existen consenso total entre los firmantes del texto y las ideas contenidas en el mismo, por su contenido comunista; Rómulo Betancourt expresa que se deleita en la historiografía marxista, lo que lo define más marxista de lo que se refleja en el Plan de Barranquilla, que muchos –entre ellos Miguel Otero Silva-catalogan alejado de las masas y por tanto de la Revolución. Pero para Betancourt esto no es así, sino que el programa es un primer paso, es el programa mínimo, que conducirá al programa máximo como lo plantea Lenin. Otros como Picón Salas elogian el Plan. En 1932, Betancourt se deslinda un poco del marxismo ortodoxo y expresa que no quiere importar la Revolución rusa a Venezuela tal como los libertadores importaron a América los ideales jacobinos europeos sin tener en cuenta las diferencias de ambas realidades, que no es un cumplidor de órdenes sino que analiza los postulados del marxismo. Se proponen modificaciones al Plan de Barranquilla, convirtiéndolo en el plan mínimo de ARDI (Agrupación Revolucionaria de Izquierda), y que se modifica, entre otras, para negar los derechos de la tiranía explotadora capitalista que se expresaban en el Plan original para dar prioridad a las masas. El grupo ARDI no es un partido según lo definen sus miembros, es una organización revolucionaria, izquierdista y socialista.

Rómulo Betancourt en enero de 1932 escribe un folleto llamado Con quién estamos y contra quién estamos donde ratifica los postulados de ARDI, y expresa la visión materialista del hecho social venezolano que tienen los miembros de ARDI, donde la de Gómez es la tiranía de la clase capitalista nacional e internacional contra la clase trabajadora, ya no es más el “andinismo” que se profesaba a la sazón, sino una lucha de clases. No debe gobernar otro caudillo sea o no andino, debe gobernar un hombre con ideas socialistas, era el fin de la lucha entre el pensamiento conservador y liberal, se debe dar la revolución de masas contra la burguesía capitalista.  El folleto tuvo halagadores y detractores, por supuesto la burguesía venezolana lo rechazó y buscó desprestigiar a Betancourt.

Otros documentos que reflejan la mentalidad de los miembros de ARDI son los archivos de Raúl Leoni que se encuentran en la sección de “correspondencias” del Libro Rojo, los archivos de Leoni constan de 30 cartas de comunicación entre él Betancourt, Valmore Rodríguez y Montilla, que reflejan el proceso de maduración de las ideas del grupo.

Cartas entre Mariano Picón Salas y Betancourt  también son documentos representativos de la mentalidad de los miembros del ARDI. Dichas cartas son once que se intercambiaron entre 1931 y 1935 y reflejan las diferencias ideológicas entre Picón y Betancourt, en tanto que este último es más comunista radical y el primero es más moderado y social-demócrata.

La situación mundial en la época de formación del grupo ARDI, está signada por la crisis económica que comenzó en el 29 en Estados Unidos. En Alemania está en proceso de consolidación el nacional-socialismo o nazismo. Los jóvenes venezolanos en el exilio, van perdiendo la confianza en la democracia capitalista, debido a los sucesos que acontecen en las mismas, e.g., en Chile, en Costa Rica. También son perseguidos y tienen que esconderse de las autoridades policiales, como Betancourt en Chile. Esto genera la necesidad de estar en contacto entre los venezolanos emigrados y así lo plasman en sus comunicaciones.

También se presentan diferencias ideológicas y prácticas entre los comunistas que generan divisiones entre ellos. Así en Venezuela el PRV se divide y los disidentes buscan la fundación de  un Partido Comunista en Venezuela, clasista y revolucionario.

El ARDI propone un proyecto político basado en la situación venezolana, que vaya más allá de proponer “hombres honrados en el poder”. Se realiza un análisis materialista y dialéctico de la situación de Venezuela destacándose las siguientes características en la situación venezolana, que se desprende de los documentos: a) una estructura semi-feudal y neo-colonial: inmersa en la estructura imperialista del capitalismo internacional. Tiene sus raíces en el proceso independentista donde los mantuanos lucharon por sus intereses de clases, se aliaron con los caudillos que provenían de las masas, generando caudillismo y latifundismo que permanecían a la sazón y ahora aliados con el capitalismo internacional, como sucedía en otras partes de América. Por ello deben transformarse las estructuras, debe ser una revolución social y no sólo política. a) una sociedad clasista: se define que la tiranía es de una clase (capitalista), y no de un hombre (Gómez) o una región (andina), sobre las masas trabajadoras venezolanas (que se diferencian de las clases proletarias de los países industrializados, por lo que incluyen a sectores de la pequeña burguesía, que son proletarios de cuello y corbatas). c) El motor de la historia: se define la lucha de clases como el motor de la historia en Venezuela por lo que se debe buscar hacer valer los intereses de la mayoría, hay que apoyar es a las clases oprimidas. Venezuela no es libre porque no hay soberanía.

Luego, siendo esa la situación venezolana hay que transformarla, hay que educar al grupo (ARDI) y formar al pueblo, ya no tenían los mismas intenciones “garibaldianas” de tumbar con un jefe o líder al gobierno sino con la educación del pueblo generar la revolución de las masas. Por tanto la transformación se centra en los siguientes puntos: a) Estudiar leer, prepararnos: leer de manera sistemática textos escogidos (mayormente obras revolucionarias y de corte histórico), escribir para aclarar ideas, conocer a Venezuela y los sucesos que se dan en la misma a la sazón, formar líderes que propaguen el socialismo, y así lo hacen o tratan de hacerlo los miembros del grupo en sus distintos lugares del exilio. b) Educar a las masas: hay que crear un hombre nuevo con una conciencia nueva, una conciencia socialista. Se plantea la idea de un periódico. Los líderes, de amplia formación intelectual y política, deben estar constantemente concientizando en las plazas públicas, con la idea de convencer y no de generar diatribas que produzcan divisiones entre los mismos participantes, sino que puedan profundizar en la conciencia de clases de manera sí radical, de descontento  u “odio” hacia el sistema político-económico-social que oprime al pueblo.

La transformación propuesta por el ARDI es una revolución más que una reforma en Venezuela y así lo hacen constar en los documentos sus miembros aún los menos radicales, como Mariano Picón Salas  y Gonzalo Carnevali, que mencionan el accionar revolucionario en alguna de sus correspondencias. Los miembros del ARDI rechazan de facto la democracia liberal considerándola “idealismo burgués”. Y parten del Plan mínimo para seguir con el avance de la revolución.

La Organización del ARDI genera diatribas en los siguientes puntos: a) Es un grupo o partido: Según algunos de sus miembros, ARDI no constituye un partido, sino un grupo con ideas revolucionarias y con cohesión y disciplina. No es un partido porque no tiene “una labor hecha  y una plataforma bien estructurada”, Betancourt propone que en el exilio se maneje la noción de agrupación más que de partido, pues existen diferencias en este punto entre los miembros. b) Clasista o poli-clasista: deben haber proletarios y obreros en el partido cuando este se forme como tal y debe crearse una organización sindical. Betancourt propone una organización policlasista debido a la falta de preparación intelectual del proletariado y la escasez de los mismos, la pequeña burguesía debe también ser incluida en el frente único, pues son proletarios de cuello y corbata. Por esto algunos de los miembros del partido tildaron a Betancourt de aprista, que Betancourt negó. c) El problema de las alianzas: el grupo tiene claro que las acciones de alianza se tienen que realizar en forma colectiva y no individual dentro del grupo, y con la consigna de “juntos pero no revueltos”, esto es, libertad de acción y programas distintos, sin contraer compromisos políticos de ninguna índole. Así lo proponen en referencia a la solicitud de José Rafael Pocaterra de luchar en conjunto para derrocara Gómez. También proponen conocer bien las ideas del aliado para poder llegara acuerdos. Ya definitivamente  no eran –indica Betancourt- “aquellos mismos exasperados por el garibaldismo expedicionario, por el rabioso y ciego ´antigomecismo´”. d) La relación líderes-masas: los líderes definen la orientación del partido y la marcha de la revolución en su conjunto, tal como lo plantea el leninismo. En el exilio se forman y preparan los líderes, y al regresar a Venezuela se establece la relación con las masas, una relación que cree en estas últimas una conciencia de revolución, una conciencia de clases, ya no será lleva

El ARDI continúa evolucionando en su ideología y se relaciona con el Partido Comunista de Venezuela (PACOV) según se desprende de correspondencia entre Picón Salas y Betancourt, y también correspondencia de Raúl Leoni, pues tienen en cuenta de que tienen los mismos principios marxistas. Aunque en un principio, existen sus diferencias y roces con miembros del P.C. como, por ejemplo, con Salvador de La Plaza; luego se muestran en relación fluida, ya para el año de 193, Jóvito Villalba se adscribe al P.C.V. y Betancourt se hace parte del P.C de Costa Rica cuando se encuentra en la clandestinidad.

El análisis o evaluación de las condiciones objetivas presentes en los países latinoamericanos es una preocupación siempre presente en el desarrollo de la acción revolucionaria del grupo ARDI, condiciones que conllevan a la transformación. Las condiciones económicas del capitalismo mundial a la sazón son determinantes en el desarrollo del proceso revolucionario. También las condiciones subjetivas son importantes, pues será la fuerza organizada que llevará a cabo la revolución, por lo que se interesan los del grupo en propiciar la ampliación de esas condiciones subjetivas, y en ese sentido se dedican a la lectura, y generan literatura impregnada de los ideales marxistas adaptados en cierto modo a la realidad venezolana, según refiere los autores de los mismos como Rómulo Betancourt, con fines proselitistas, para prepararse y preparar a nuevos militantes.

Betancourt insiste en la implementación del programa mínimo como estadio inicial hacia el pasaje al socialismo. Este programa mínimo tiene como finalidad la captación de las masas, pues estas no tienen la capacitación necesaria para partir directamente de un plan máximo de conquista directa del poder como propone el P.C.V. y la Internacional Comunista. De hecho, muchas de las propuestas de P.C.V. se ven como muy exiguas y de variopinta interpretación en sus planteamientos e incapaces de arrastrar las masas, y erróneas al plantear aún la lucha contra Gómez como el punto primordial cuando la lucha es contra la alianza burguesa-latifundista-imperialista, contra el sistema económico-político-social presente en Venezuela.

La relaciones con el P.C.V. van poco a poco desvaneciendo el ARDI, aunque no todos sus miembros se decantan por el P.C.V, en principio son sólo Betancourt, Leoni y Montilla. El Plan de Barranquilla falla en no definir el papel rector de la clase obrera en las distintas etapas de la revolución y particularmente en la etapa democrático-burguesa. En el P.C. se debe tener en cuenta el factor ilegalidad como lo prevee Lenin en la Internacional Comunista, pues desde la legalidad se presentan trabas a la revolución, así lo entienden los del P.C. de Costa Rica. Las alianzas entre los distintos P.C. deben estar abiertas a la crítica constructiva y no ser de un radicalismo tal como el propuesto por el P.C. cubano que se niega a la crítica.



[1] Arturo Sosa y Eloi Lengrand. La izquierda criolla. En: Del Garibaldismo estudiantil a la izquierda criolla. Los orígenes marxistas del proyecto de A.D. (1928-1935). Ediciones Centauro. Caracas, 1981. pp. 125-239.

Créditos:
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Algo de estudio histórico: 18 de Octubre de 1945 y 24 de noviembre de 1948


18 de Octubre de 1945 y 24 de noviembre de 1948

El 18 de octubre de 1945 se produjo el derrocamiento del General Isaías Medina Angarita a través de un golpe cívico-militar –quizá podría decirse mejor militar-cívico para definir el grado o prioridad de los participantes, por no decir que fue un golpe militar con el respaldo del componente cívico de AD o al menos sus cabecillas[1]- y las principales razones argüidas para dicho golpe fueron:

De parte del gobierno, en primera instancia consideró el golpe como un golpe de López Contreras pues a la sazón era el contrincante acérrimo de Medina, y la causa obviamente sería la ambición de ostentar la Presidencia de parte de López Contreras, pues se sabía perdedor si la contienda se hubiese dado entre el y el candidato propuesto por Medina, Ángel Biaggini. Aunque el presidente Medina había tenido varias informaciones respecto al golpe que planeaban los militares incluso por parte de los militares mismos -como indican en la historiografía varios autores como por ejemplo Manuel Caballero- Medina ignoró dichas informaciones descartando dicha posibilidad pues no creía “que los jóvenes oficiales se embarquen en una aventura semejante”(Caballero,1979:35); esto en cierto modo, da cuenta de que Medina parecía tener total confianza en la institución armada y en cierta medida, da cuenta de una notable separación entre éste y la institución castrense y del poco interés de Medina hacia la misma, al menos con respecto a la joven generación. Luego de conocida la no participación de López, Medina terminó entendiendo el golpe como un alzamiento de los militares descontentos por su situación en la milicia, ya que señaló, en su exilio, respecto al golpe de Octubre según refiere Manuel Caballero: “Un pequeño grupo de oficiales, regresado de estudios profesionales en el extranjero, venían preparando la insurrección. Por lo que posteriormente ellos mismos han declarado sus propósitos no parecían ser políticos. Los que los movían eran problemas internos de la institución armada, inmoderadas ansias de bienestar personal y una insensata prisa de subir(Caballero,1979:83) [2].
 
Por parte de los golpistas, en el caso de los civiles se arguyó el supuesto continuismo propugnado del gobierno de Medina y el carácter dictatorial, incitador a la guerra civil y promotor del comunismo del mismo, también el peculado heredado del gomecismo. Así la candidatura de Ángel Biaggini –dado el fallido intento de candidatura acordada con Diógenes Escalante debido a su repentina enfermedad- se presentaba como la prueba fehaciente de la búsqueda de continuismo de Medina y su partido el PDV, pero como bien dice Oscar Battaglini, esa acusación de continuismo no sucedió para el caso de la candidatura de Diógenes Escalante, que en todo caso no iba a ser electo tampoco por el voto secreto, universal y directo que reclamaba el pueblo venezolano y por tanto “significaba la «continuidad de éste [de Medina] en la dirección del Estado» (Battaglini,1995:208). Además, en este sentido del continuismo y la supuesta renuencia del gobierno a implantar la elección presidencial a través del voto secreto, universal y directo, Medina demostró su carácter democrático y que su visión y objetivo iba hacia esa democratización del voto presidencial, y él esperaba que para 1951, las elecciones se realizaran como se reclamaba la sociedad venezolana para 1946, pues como señaló Uslar Pietri -que fue Secretario de la Presidencia  de Medina- en referencia a las elecciones directas del Presidente: “La revolución [la de Octubre] lo que ha hecho es anticipar en tres años esa oportunidad (Sin la revolución hubiera ocurrido en 1951,con la revolución parece que va a ocurrir en 1948)) ” aunque el carácter masificado de los votantes si iba a ser de mayores proporciones gracias a la revolución pues continúa Uslar Pietri indicando que “… además ha ampliado [la Revolución de Octubre] la base electoral. Antes votaban los mayores de veintiún años que supieran leer y escribir, y ahora votan varones y hembras, alfabetos o analfabetos mayores de dieciocho años. … y nadie me hará entender que puedan comprender mejor los supremos intereses de Venezuela los ochocientos mil analfabetos que los cuatrocientos mil que saben leer y escribir[3]. 
 
En cuanto a la guerra civil pues es demostrado que Medina siempre propugnó la pacificidad, incluso estoicamente para evitar una confrontación desmedida decidió entregarse a las facciones insurrectas el 19 de octubre, aunque contaba con el apoyo de una gran parte de la milicia y pudo haber vencido a los insurrectos –eso sí, a costa de muchas vidas- así indica Medina que se rinde “… para evitarle a mi país los males de una prolongada conmoción, de la inseguridad, de la guerra civil y del desprestigio internacional(Caballero,1979:26). Por tanto, la tesis de continuismo y el sentido dictatorial y antidemocrático del gobierno de Medina se presenta, a todas luces, no sustentable toda vez que “Las más altas normas de armonía y convivencia caracterizaron su Gobierno [el de Medina]. La más libérrima expresión del pensamiento. El más hondo respeto a la integridad del ciudadano. La obediencia sagrada a la Ley…Humano, noble y progresista[4].  En el caso de los militares estos indicaron que su descontento con el gobierno de Medina pues se sentían rebajados y mal pagados dada su alta especialización, ya que estudiaron en el extranjero y estaban capacitado muchos más que los viejos militares heredados del gomecismo que se encontraban todavía en la milicia. A todo este respecto de las debilidades de las tesis expuestas por los golpistas para su insurrección puede atribuirse quizá una posible impaciencia de ambos factores – el militar y el civil-, para ostentar el poder y, por tanto, decantarse por el golpe, y aunado también, quizá, como se desarrollará en el apartado o punto dos (2) de este análisis, a la búsqueda del ocultamiento de la influencia de entes foráneos en la decisión tomada para llevar a cabo dichos hechos.

El 24 de noviembre de 1948 se dio el golpe militar contra el presidente Rómulo Gallegos, quien resultó electo en las elecciones de diciembre del 47 y comenzó su mandato en febrero de 1948. Dicho golpe fue llevado a cabo por los mismos militares que participaron en el golpe contra Medina el 18 de octubre de 1945, pero ahora sin la colaboración de ningún ente civil:

Desde la óptica de los caídos, Betancourt en su obra Venezuela, Política y Petróleo desechando cualquier culpa de él o su partido en los sucesos del 24 de noviembre atribuye dicho golpe a la búsqueda del retorno del andinismo –pues era claro para Betancourt que dicho golpe era con el fin de obtener el poder por parte de los militares-, la influencia de las dictaduras americanas  como las de Somoza y Trujillo y las intentonas previas que se dieron durante el trienio. Estas causas argüidas por Betancourt realmente dan cuenta de que “la suya es una interpretación que apunta más hacia la autojustificación de su conducta y la de su partido”(Cartay,1987:134) y refleja una falta de “espíritu autocrítico” (Cartay,1987:134). Afortunadamente en su vuelta al país aprende la lección.

Las causas argüidas por los militares golpistas, en primera instancia fueron la huelga promulgada por AD y la CTV y la incitación a la violencia por parte de las masas, según refieren su primer mensaje pronunciado el mismo día del golpe, pese a haber ya hablado a Gallegos desde el día 19 de noviembre, imponiéndole una serie de parámetros para evitar la insurrección militar[5] los cuales Gallegos rechazó, y que según se refiere dicho encuentro término con la aseveración de Delgado Chalbaud del total apoyo de la milicia al gobierno de Gallegos, pero eso quizá para evitar la acción inmediata de Gallegos porque el golpe se llevó a cabo. La excusa de la huelga y la incitación a la violencia resultaban a todas luces incompatibles con todo lo sucedido a lo largo del mes de noviembre por lo que en un posterior mensaje las fuerzas armadas esclarecieron sus supuestas razones, al menos más creíbles de acuerdo a la realidad del país, haciendo mención del 18 de octubre de 1945 y los objetivos que en esa fecha se plantearon y como habían sido los mismos mancillados por el partido Acción Democrática  el cual “continuó, a pesar de que pregonaba ser un partido nuevo, los vicios políticos que caracterizaron los antiguos gobiernos, aprovechándose seguidamente del poder para sus propios beneficios, implantando el sectarismo político, manteniendo una agitación permanente y trayendo el desbarajuste total de la República[6].
 
  En resumen, según los militares, la causa del derrocamiento de Gallegos era la errada y hegemónica conducción que ha llevado el partido Acción Democrática, el Partido del Pueblo, que tres años antes se había unido al Ejército del Pueblo en un supuesto objetivo común, que al parecer, si existió alguna vez, se fue perdiendo a lo largo de los tres años de la Junta Revolucionaria y desapareció definitivamente durante el gobierno de Gallegos. Esta causa también fue atribuida por otros miembros de la oposición como el partido COPEI el cual escribió un comunicado para expresar su no participación en los sucesos del día 24 de noviembre, y allí expresa entre otras cosas que “COPEI no dejó un solo instante de señalar a «Acción Democrática» las desastrosas consecuencias a las que había necesariamente de conducirle una política sectaria, orientada por el exclusivismo y la ambición de grupo, dirigida por una caprichosa voluntad que hizo de la arbitrariedad sistema de gobierno[7].
 
Y si bien es cierto, que esta causa, según nos demuestra la historia no parece haber sido realmente la de mayor peso por lo menos no en el fondo -ya que de acuerdo a los sucesos posteriores con la dictadura militar y la vuelta al poder de AD y su máximo representante Betancourt, pareciera AD y Betancourt haber sido las víctimas o al menos aprendieron la lección y los supuestos garantes de la democracia sin fines de poder como lo manifestaron los militares golpistas en el 48, fueron los tiranos que sacaron del poder a la mayoría del pueblo-, también es cierto que en AD se desarrolló un espíritu sectario que rayó en la intolerancia y en la arrogancia en la ostentación del poder, y que hizo que AD y particularmente su máximo representante Betancourt, se ganaran la enemistad de más de uno –de lo cual da cuenta hartos documentos en la colección de pensamiento Político Venezolano del Siglo XX, donde se da cuenta de que incluso se les tildó de comunistas-, sobre todo de las elites venezolanas y a la final perdió hasta el apoyo de sus aliados del 45, el Ejército del Pueblo como él mismo lo llamó, y es que con palabras tan autocráticas como las siguientes pronunciadas por Betancourt a raíz de la muerte de una militante de AD en un supuesto atentado –y supuesto porque algunos lo atribuyeron como Delgado a la misma militancia de AD-, Betancourt da muestra de una arrogancia asaz exacerbada, indica Betancourt a sus seguidores que: “Somos poderosos; contamos con medio millón de militantes. El Poder Ejecutivo en su conjunto está bajo la influencia del Partido. En ambas Cámaras Legislativas Nacionales hay una determinante y abrumadora mayoría de militantes de Acción Democrática (aplausos) y con excepción de unas dos Legislaturas Regionales y de algunos pocos Concejos Municipales, en todos los organismos deliberantes municipales y estadales del interior de la República hay mayoría de acción Democrática; hay mayoría de Acción Democrática en el comando de las fuerzas obreras organizadas y en un momento dado, en defensa de este régimen, estamos en condiciones de realizar en toda la República lo que realizamos en Caracas (aplausos); estamos en condiciones de lograr que no se dé un solo martillazo sobre un yunque, que no se mueva una sola polea, que no camine por las carreteras un solo camión, que no salga una sola gota de petróleo del subsuelo del país.

Consecuencias políticas inmediatas y significación histórica de los golpes del 18 de octubre de 1945 y el 24 de noviembre de 1948 en función de la historia política del siglo XX venezolano.

El golpe a Medina en 1945 tuvo como consecuencia inmediata un cambio radical en la política “Se trata del ingreso de las masas a la actividad política y por allí mismo el ingreso de Venezuela a la sociedad de masas”(Caballero,1998:34), y una “democracia de partidos(Rodríguez,1998:98). Esto se ve con el crecimiento acelerado de la militancia del partido Acción Democrática que eran unos militantes activos y formados por venezolanos de todas las esferas de la sociedad –lo cual no era nada del gusto de las elites- y también con el surgimiento de nuevos partidos “En cierta manera –ha escrito Rodolfo José Cardenas- todos los partidos del Trienio Populista son hijos del 18 de octubre de 1945, pues si AD y los comunistas existían antes de la histórica fecha, existían como grupos ultraminoritarios y de poca influencia en la vida nacional. Esa influencia se multiplicó infinitesimalmente para Acción Democrática y en alguna medida para los comunistas. Siendo los copeyanos y los urredistas hijos del 18 de octubre de 1945, los cuatro grandes partidos del Trienio Populista –AD, COPEI, URD, PCV- le debían muchos al golpe de estado revolucionario octubrista(Rodríguez,1998:98).
 
 Si bien, este fue un logro de la revolución como también lo fue la masificación de voto y su implantación para 1948 de forma universal, secreta y directa, también quedó claro que la alianza entre los militares y los civiles no fue una buena salida para acelerar el proceso democrático –claro esta no se puede afirmar que para el año 1951 se daría en voto secreto, universal y directo del presidente como lo ofrecía Medina y que luego Venezuela iba a continuar sin obstáculos por una democracia hasta nuestros días- pues con el golpe de 1948 se paralizó dicho proceso con el golpe militar de los mismos participantes castrenses de la Revolución de Octubre pues es claro que los golpes militares “se dan para instaurar un gobierno militar; al cual la dinámica política hace derivar a corto o largo plazo, pero más lo primero que lo segundo, en una dictadura militar. Si no, y esto no se puede excluir en ningún caso, en la guerra civil(Caballero,1998:35). En el caso de Venezuela el golpe a Medina desembocó en 1952 con la dictadura de Pérez Jiménez, que quizá si se hubiese tenido un poco más de paciencia por parte de los civiles en elproceso de democratización –sin negar la participación foránea que pudo haber pero que pudo ser frenada por las decisiones de los entes internos involucrados, como se planteó en varias oportunidades en el 45 y también en el 48- hubiese logrado la democracia deseada sin pasar por los diez años –incluyendo a partir del golpe de 1948 hasta 1952, y luego la dictadura de Pérez Jiménez- de gobierno y terror militar impuestos por Pérez Jiménez y su Seguridad Nacional.

            En cuanto al golpe contra Gallegos se puede ver como la consecuencia heredada del golpe de Medina y causó el puntofijismo que implantaron los partidos políticos en octubre de 1958, pues AD aprendió la lección del 48 y comprendió que el sectarismo no le llevaría a ninguna parte y que era menester la alternabilidad en el poder pues sino se volvía a las características pasadas del gomecismo y el tan criticado “continuismo”, pues eso pasó con la Revolución de Octubre que no superó “la fusión de los personalismos caudillistas y de los proyectos políticos (Rodríguez,1998:35).

            En definitiva el 18 de octubre de 1945 y el 24 de noviembre de 1948 se definieron las bases de lo que ha sido la democracia venezolana a partir de 1958, que con sus pros y sus contras ha logrado mantenerse hasta nuestros días, como le expresa Pino Iturrieta, en un “movimiento de rotación(Pino,1998:129).


[1] En este sentido, los militares que fraguaron el golpe del 45 dejaron claro que la revolución fue su ejecución en el Acta Constitutiva de la Junta Revolucionaria de Gobierno de los Estados Unidos de Venezuela donde indican que: “el Comité Militar ejecutó la revolución  y “Acción Democrática que cooperó en la revolución”. Aunque en definitiva la Junta estuvo formada por cinco civiles y sólo dos militares, el golpe como tal fue un golpe de Estado militar –lo cual incluso Betancourt afirmó- aunque dio paso al establecimiento de un poder civil, al menos en lo inmediato.
[2] Estas palabras son citadas por Caballero del texto de Medina Angarita, Cuatro Años de Democracia.
[3] Cita de artículo de Uslar Pietri en el Diario El Nacional el 6 de septiembre de 1947. En: Elías Pino Iturrieta, Movimiento de Rotación. p 130.
[4] El Pensamiento político del Presidente Medina. Prólogo de Julio Diez. En: Pensamiento Político Venezolano del Siglo XX…. p.19 (Página Formato digital p. 21).
[5] Los puntos que le indicaron a Gallegos los militares que se reunieron con él -Delgado Chalbaud, Pérez Jiménez y Llovera Paéz que en definitiva formaron la Junta Militar de Gobierno que sucedió a Gallegos- fueron según refirió Gonzalo Barrios quien estuvo presente en la misma y se refiere en Ramón J. Velásquez. El Gobierno de Rómulo Gallegos (Febrero a noviembre de 1948) (Ver bibliografía).: 1. Expulsión del país de Rómulo Bentacourt; 2. Prohibición del regreso del comandante Mario R. Vargas; 3. Remoción del Comandante Gámez Arellano, Jefe de Guarnición de Maracay; 4. Desvinculación con el partido AD; 5.
[6] Exposición de las fuerzas armadas a la nación.
[7] COMITÉ NACIONAL DE COPEI. Comunicado…
 

Créditos:
 
JRG, 1945

"Rómulo Gallegos 1940s" by Unknown - Iconografía: Rómulo Gallegos. Biblioteca Ayacucho, 1980.. Licensed under Public Domain via Wikimedia Commons.

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